Deuda técnica: qué es y cómo gestionarla

En el desarrollo de software, no todas las decisiones técnicas se toman en condiciones ideales. A veces hay prisa, a veces falta información, y otras simplemente el contexto cambia. En ese escenario aparece un concepto clave: la deuda técnica.

Entenderla y gestionarla correctamente puede marcar la diferencia entre un producto que evoluciona con facilidad y otro que se vuelve cada vez más costoso de mantener.

¿Qué es la deuda técnica?

La deuda técnica es el coste futuro de tomar atajos técnicos en el presente. Igual que una deuda financiera, puede ser útil a corto plazo, pero genera intereses si no se gestiona.

No se trata necesariamente de “hacerlo mal”, sino de decisiones que priorizan velocidad o urgencia frente a calidad o sostenibilidad, con el compromiso implícito de mejorarlas más adelante.

Ejemplos prácticos habituales de deuda técnica

-Código duplicado o difícil de entender.

-Falta de tests automatizados.

-Uso de dependencias obsoletas.

-Arquitecturas que ya no escalan con el crecimiento del producto.

-El clásico “lo arreglamos después” que nunca se arregla.

¿Por qué se genera la deuda técnica?

La deuda técnica no suele aparecer por descuido. En muchos casos nace de la presión por entregar rápido, cuando el time-to-market se convierte en la prioridad absoluta y se toman decisiones pensando en el corto plazo.

También aparece cuando el negocio evoluciona: cambian los requisitos, el producto crece o el contexto para el que se diseñó el sistema deja de existir. Lo que en su día fue una buena decisión técnica puede dejar de serlo con el tiempo.

A esto se suma, en ocasiones, la falta de conocimiento o experiencia, especialmente en equipos que crecen rápido, y la ausencia de estándares claros o revisiones de código, que hace que la deuda se acumule de forma silenciosa.

El problema no es que exista deuda técnica, sino no ser conscientes de ella ni gestionarla activamente.

En muchos casos, esta deuda técnica acumulada es lo que acaba convirtiendo un sistema en legacy. Aplicaciones críticas para el negocio, pero difíciles de mantener, evolucionar o modernizar.

El legacy no es solo tecnología antigua: es deuda técnica que no se ha gestionado a tiempo. Y aunque reemplazarlo todo no siempre es viable, sí es posible abordarlo de forma progresiva, entendiendo qué partes aportan valor, dónde están los mayores riesgos y cómo modernizar sin poner en peligro la operación.

Gestionar correctamente la deuda técnica es, en el fondo, una de las mejores formas de prevenir y abordar sistemas legacy.

Conclusión

La deuda técnica es inevitable en cualquier proyecto real, pero no tiene por qué convertirse en un problema crónico ni en un sistema legacy inmanejable. La clave está en hacerla visible, priorizarla y gestionarla de forma consciente, alineada con las necesidades del negocio.

Si crees que tu deuda técnica roza lo inmanejable o que tus sistemas legacy están frenando la evolución de tu producto, escríbenos a info@serquo.com y te ayudamos a abordarlo con una estrategia clara y realista.

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